Aquaman (Pelicula) Análisis

0
50

“Aquaman” (2018)  es todo esto y mucho más, y aunque al leerlo parezca un rejunte de muchas cosas, el relato funciona, justamente, por su extraña mezcla de géneros y su capacidad de abrazar el “ridículo” (y hasta cierta cursilería) de un personaje que, entre otras cosas, ‘habla con los peces’. Así, Wan logra que cada una de esas imágenes risibles adquieran épica en la gran pantalla y nos entrega una de las películas comiqueras más entretenidas y sobrecargadas de los últimos tiempos.

James Wan tenía pocas opciones a la hora de rescatar el orgullo (y la dignidad) de un personaje no muy bien visto por la cultura pop y, tal vez, el más trolleado dentro del panteón superheroico, al menos el de DC Comics. Su apuesta, ir a todo o nada para contarnos los orígenes del héroe y la vasta mitología de Atlantis y sus siete reinos.

Las posibilidades son infinitas pero el director, acostumbrado al género de terror -hablamos del responsable de “El Conjuro” (The Conjuring, 2013) y su secuela, entre otras cosas-, se decidió por la parafernalia visual, una aventura cosmopolita bien al estilo de Indiana Jones y los clásicos de la década del ochenta, un poco de drama shakesperiano (drama, no tragedia, porque a Wan no le interesa sumergirse en la oscuridad que el DCEU heredó de Zack Snyder) y esa fascinación por los relatos legendarios de la cultura grecorromana.

La historia de Arthur Curry (Jason Momoa) arranca mucho antes de su nacimiento, en Maine, donde papá Tom (Temuera Morrison) –cuidador de un faro- descubre a la inconsciente y malherida Atlanna (Nicole Kidman), princesa fugitiva que acaba de escapar de un matrimonio arreglado, cerca de la costa. Como buen caballero, cura sus heridas y pronto descubre que la chica tiene algo especial.

Dejando de lado el hilarante choque cultural, Tom y Atlanna no pueden evitar enamorarse, y el fruto de este romance prohibido, el pequeño Arthur, podría convertirse en el nexo que una a dos mundos muy diferentes. La felicidad de los Curry dura poco, y mamá decide volver a Atlantis con el único objetivo de proteger a los suyos.

El tiempo pasa, Arthur se convierte en el gigantón medio bruto que conocemos y, tras los eventos de “Liga de la Justicia” (Justice League, 2017) intenta seguir por el buen camino, dando una manito, ahí donde el océano lo necesite. A los ojos del mundo, Aquaman sigue siendo un mito urbano, pero siempre está el freak que quiere creer que existe, al igual que la Atlántida perdida.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí